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sábado, 26 de octubre de 2013

FRENAZO ALA RACHA





El Granada volvió a salir con una sonrisa del Martínez Valero. Esta vez el duelo no tuvo la misma carga dramática que el del 18 de junio de 2011, cuando todo acabó en un desvarío. Pero en un duelo muy táctico resuelto por pequeños detalles, los rojiblancos volvieron a llevarse el premio gordo en Elche. Un fallo de Manu Herrera propició el único gol del partido. Pero en esta categoría los errores se pagan muy caros.El Granada basó su fortaleza, sobre todo en la primera mitad, en la presión de sus hombres. Con un mero retoque con respecto a lo esperado (Fran Rico por Buonanotte), Alcaraz le ganó la partida a Fran Escribá. Su apuesta era clara: líneas muy juntas, cortocircuitar a los dos que engranan el fútbol franjiverde, Rubén Pérez y Márquez, y salir a la contra buscando sus tres galgos: Pereira, Brahimi e Ighalo.

Y durante los primeros 45 minutos le salió a la perfección el planteamiento.Sin embargo, al Granada le falta gol. Es un hecho contrastado. Con el punto de mira más afinado quizás se habría ido al descanso con una ventaja mayor. Pero por algo es el equipo menos goleador de la Liga. De hecho, su gol llegó en una falta lateral que Iturra, en posición dudosa, remató con escasa brillantez pero que acabó entrando en la portería suavemente tras doblarle incomprensiblemente las manos a Manu Herrera.Del Elche, ni rastro del que desarboló al Espanyol ni del martillo pilón que salió triunfante del Benito Villamarín. Javi Márquez y Rubén Pérez estaban tapadísimos y Carles Gil no podía con las continuas ayudas que se hacían los solidarios jugadores granadinos.

La única ocasión franjiverde llegó tras una escapada de Corominas por la línea de fondo cuyo pase de la muerte mandó a las nubes Manu del Moral .Escribá deshilachó el partido con la entrada de Boakye en la segunda mitad. La presión granadina bajó algo su nivel y aparecieron algunos espacios. pero entre que los jugadores ilicitanos no estaban finos y que Iturra era una auténtica escoba barriendo cualquier balón suelto, las oportunidades no acababan de llegar. De hecho, la más clara llegó en una extraña jugada cuando Damián robó un balón a 30 metros de puerta y lanzó un misil que estuvo a punto de sorprender a Roberto. El Granada esperaba sus contras pero viendo que el Elche no estaba fino lo fio todo al gol de ventaja. Y le salió bien.